La leucemia y la tercera edad

La leucemia es una enfermedad que, aunque puede afectar a personas de cualquier edad, tiene una incidencia particularmente significativa en la población mayor, especialmente en aquellos mayores de 65 años. Según el último informe publicado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en el año 2014, se estima que 5.190 personas padecen leucemia en España, lo que equivale aproximadamente al 2,4 % de la población. Esta afección es más común en hombres que en mujeres, y su impacto en la calidad de vida de los pacientes es profundo, especialmente en los casos de mayor edad, donde el sistema inmunológico y las capacidades regenerativas del cuerpo se encuentran ya comprometidas por el paso del tiempo.

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¿Qué es la leucemia?

La leucemia es un tipo de cáncer hematológico, es decir, un cáncer que afecta a la sangre. En esta enfermedad, la médula ósea, encargada de producir las células sanguíneas, comienza a generar glóbulos blancos anormales, conocidos como células blásticas leucémicas. Estas células no cumplen adecuadamente su función en el sistema inmunológico y, lo que es más preocupante, no mueren cuando deberían. En lugar de desaparecer, estas células continúan dividiéndose y acumulándose, desplazando a las células sanas necesarias para funciones vitales como el transporte de oxígeno, la defensa frente a infecciones o la coagulación de la sangre.

Esta acumulación de células malignas da lugar a una proliferación neoplásica que deteriora progresivamente la salud del paciente. Por esta razón, la leucemia se clasifica dentro de los llamados «cánceres de la sangre», una denominación que refleja tanto su origen como la agresividad de su desarrollo en muchos casos.

 

Tipos de leucemia: no todas son iguales

Es importante tener en cuenta que existen diferentes tipos de leucemia, y cada una de ellas tiene características clínicas distintas, incluyendo su velocidad de progresión, el tipo de células afectadas y la edad predominante de quienes la padecen.

Leucemia mieloide aguda (LMA)

La LMA es una forma de leucemia que afecta a las células mieloides y se caracteriza por su desarrollo rápido y agresivo. Es más común en personas mayores de 65 años, aunque también puede manifestarse, aunque con menor frecuencia, en niños y adolescentes. Debido a su velocidad de progresión, requiere un diagnóstico y tratamiento temprano.

Leucemia mieloide crónica (LMC)

Este tipo también compromete a las células mieloides, pero a diferencia de la LMA, su evolución es lenta en sus etapas iniciales, lo que puede dificultar su detección precoz. La mayoría de los pacientes diagnosticados con LMC tienen más de 65 años, siendo su presencia muy poco común en personas jóvenes.

Leucemia linfoblástica aguda (LLA)

La LLA afecta a las células linfoides y se manifiesta de manera rápida y agresiva, similar a la LMA. Sin embargo, a diferencia de otras formas de leucemia, la LLA se presenta con mayor frecuencia en niños y adolescentes, siendo una de las formas más comunes de cáncer infantil.

Leucemia linfocítica crónica (LLC)

La LLC también afecta a las células linfoides, pero se caracteriza por su desarrollo lento y progresivo. Es la forma más habitual de leucemia en adultos mayores, y rara vez se diagnostica en niños o adolescentes. Muchos pacientes pueden convivir con esta enfermedad durante años antes de necesitar tratamiento intensivo.

 

¿Se puede prevenir la leucemia?

A diferencia de otros tipos de cáncer, la prevención de la leucemia resulta complicada. No existe, hasta el momento, una estrategia de prevención clara o efectiva para la mayoría de los tipos de leucemia, especialmente en el caso de la leucemia mieloide crónica (LMC). Aunque en otros cánceres los cambios en el estilo de vida pueden reducir significativamente el riesgo (como dejar de fumar, mantener una dieta equilibrada o hacer ejercicio), esto no se aplica de forma directa a la mayoría de los casos de leucemia.

El único factor de riesgo conocido que podría tener un componente evitable en la leucemia mieloide crónica es la exposición a altas dosis de radiación, una circunstancia poco común que unos pocos pacientes consiguen verse afectados solamente. Más allá de esto, la aparición de la enfermedad suele estar determinada por una combinación de factores genéticos y biológicos que, en muchos casos, no se pueden controlar.

 

La leucemia y su impacto en la tercera edad

La leucemia representa un desafío complejo en el ámbito de la medicina, y su incidencia en la tercera edad la convierte en un problema de salud pública que requiere atención especializada. El conocimiento de los síntomas, el diagnóstico temprano y el seguimiento médico adecuado son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Aunque la prevención en sentido estricto es limitada, mantenerse informado y acudir al especialista ante cualquier síntoma sospechoso puede marcar una gran diferencia.

Si deseas recibir más información o tienes alguna inquietud específica sobre la leucemia y sus tratamientos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estamos aquí para ayudarte.

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