Consejos para la prevención de hematomas en ancianos

A continuación, comentaremos una serie de consejos para la prevención de hematomas en ancianos. Con el transcurso de los años, los cuerpos de las personas sufren un deterioro natural a medida que nos hacemos mayores. Esto es debido a la ralentización en las células de nuestra piel, que se dividen mucho más despacio.

 

Otras consecuencias que observamos es que, la piel, se vuelve más tirante, por lo que aparecen arrugas y ya no puede retener la misma cantidad de agua que cuando somos jóvenes. Se pierde elasticidad y la piel se empieza a quedar descolgada en nuestro cuerpo. Al mismo tiempo, podemos percatarnos de que la capacidad regenerativa de la piel también va en retroceso. Heridas que antes sanaban rápidamente, ahora tardan más tiempo.

 

Cómo prevenir hematomas o moraduras

En cuanto a los vasos sanguíneos, pierden fuerza y por eso es tan común que aparezcan hematomas de manera habitual. Esto es una consecuencia innata de cumplir años, pero también existen otros condicionantes que pueden agravarlo, como algunas enfermedades o ciertos medicamentos pautados.

 

Es difícil prevenir la aparición de cardenales, pero sí podemos seguir algunos sencillos consejos que pueden ayudarnos:

  • Retirar todo tipo de muebles y obstáculos para crear un espacio diáfano, así evitaremos golpes innecesarios (esquinas de mesas bajas y mobiliarios similares).
  • Echar una mano a las personas mayores a la hora de ponerse de pie o sentarse, ya que es el momento en el que son más propensos a sufrir caídas.
  • En función de la estabilidad de cada persona, puede ser interesante el uso de andadores o bastón para ayudar a caminar. Podemos consultarlo con nuestro médico para valorarlo.
  • Podemos instalar pasamanos en el baño o en otros lugares de interés de la casa, porque aportan seguridad y les dan un soporte extra para mantener la estabilidad.

 

Tratamiento de hematomas en ancianos

Por lo general, no se requiere tratamiento médico ya que el organismo tiende a absorber la sangre y los hematomas en personas mayores suelen desaparecer en un plazo de dos a tres semanas. Sin embargo, los moretones en ancianos pueden persistir durante varias semanas e incluso meses antes de desaparecer por completo.

El patrón es algo predecible, comenzando con la aparición de una marca rojiza ya que la sangre aparece bajo la piel, que se vuelve azul-negro o púrpura cuando los glóbulos rojos se rompen, más adelante pasa de color verde amarillento a un marrón más claro antes de que poco a poco desaparezca.

 

Para acelerar el proceso de cicatrización, es importante aplicar una compresa congelada (durante veinte minutos como máximo) y elevar el área magullada a un nivel más alto que el corazón en las primeras veinticuatro horas para mantener la hinchazón y la inflamación al mínimo. Esto puede ayudar a reducir el tamaño de un hematoma al disminuir la cantidad de sangre que se filtra en los tejidos. A continuación, aplica una compresa caliente para aumentar la circulación y descansar para reducir la presión en el área afectada.

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